Los que ya tenemos algunos años aún podemos recordar los tiempos en los que casi todos los bufetes de abogados que había en esta zona central de Asturias se concentraban en Oviedo. Hasta que en 1986 vimos abrirse el primer despacho de forma permanente aquí en Lugones. Que fue el despacho profesional de Francisca.
Desde entonces un buen número de
particulares, de personas de empresa, de dirigentes de asociaciones y de responsables de organismos públicos empezamos a conocerla y a trabajar con ella.
Lo cierto es que muchos de sus clientes lo acabamos siendo para toda la vida. Y no sólo porque Francisca tenga a su favor una prolongada experiencia, sino porque además también la definen su preocupación, su diligencia, su saber escuchar, y la fidelidad a un principio
esencial para ella: el de mantener con sus defendidos una relación comunicativa de total y mutua franqueza. Y esta cercanía y sinceridad es algo que valoramos y le agradecemos mucho todos cuantos en algún momento hemos tenido que acudir a ella.
R. B.
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